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Kastusilia
G.I.Gurdjieff, "Encuentros
con hombres notables"
Ahora como, en el curso lógico de la exposición
de este capítulo, fiel a la memoria de mi padre, mencioné a su amigo, mi
primer tutor, el decano Borsh, considero indispensable de describir un
cierto procedimiento establecido entre estos dos hombres quienes habían
vivido normalmente hasta la vejez, y quienes habían asumido la obligación de
prepararme a mi, un muchacho inconsciente, para la vida responsable y
merecen ahora, por su actitud concienzuda e imparcial hacia mí, representar
para mi esencia dos aspectos de la divinidad de mi “Dios interior”.
Este procedimiento, como se tornó evidente yo más tarde
cuando lo entendí, era un medio sumamente original para el desarrollo de la
mente y para el perfeccionamiento moral.
Ellos lo llamaron kastousilia, un término sacado, me parece, del asirio
antiguo, y que mi padre claramente tomó de alguna leyenda.
Este procedimiento era así:
Uno de ellos de improviso hacia al otro una pregunta,
al parecer bastante fuera de su sitio, y el otro, sin la prisa, con calma y
seriamente contestaría con plausibilidad lógica.
Por ejemplo, una tarde cuando yo estaba en el taller,
mi futuro tutor entró de improviso y, mientras caminaba, preguntó a mi
padre: ¿Dónde está Dios en este momento?
Mi padre contestó el más seriamente, Dios está en este
momento en Sari Kamish.
Sari Kamish es una región forestal en la antigua
frontera entre Rusia y Turquía, donde excepcionalmente altos pinos se ponen,
renombrados por todas partes en Asia Menor y Transcaucásica.
Recibiendo esta respuesta de mi padre, el decano preguntó ¿Qué Dios hace
allí?
Mi padre contestó que Dios hacía allí escalas dobles y
sobre las cimas de ellos él sujetaba la felicidad, para que la gente
individual y naciones enteras pudieran ascender y descender.
Estas preguntas y respuestas eran continuadas en un
tono serio y tranquilo — como si uno de ellos preguntara el precio de
patatas hoy y otro contestara que la cosecha de patatas era muy pobre este
año. Sólo más tarde entendí que pensamientos ricos se ocultaban bajo tales
preguntas y respuestas.
Ellos muy a menudo tenían conversaciones en este mismo
espíritu, para que a un forastero hubiera parecido que aquí estaban dos
ancianos fuera de sus sentidos, que allí estaban por grande equivocación en
vez de estar en un manicomio.
Muchas de esas conversaciones que entonces me
parecieron sin significado crecieron para tener un significado profundo para
mí más tarde cuando encontré por casualidad preguntas de la misma clase, y
sólo entonces entendí la importancia enorme que esas preguntas y respuestas
tenían para estos dos ancianos.

Imastun
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